Cuando conocí a Lourdes en la feria de las mil y una bodas me transmitió mucha alegría. Cuando contactaron conmigo para que fuera a su casa a cerrar la fecha de su boda me acordaba perfectamente de ella por ese motivo.
Tuve claro que su preboda tendría que ser en un bosque. Así que tomamos rumbo a Cercedilla. El pronostico del tiempo decía que haría sol… sol? No solo estaba nublado si no que además nos empapamos de agua y mi equipo quedó literalmente calado. Pero ahí estaba Tomás para hacer que todo fuera perfecto y divertido. Fue simplemente genial! Casi no tuve que utilizar mis “trucos” para relajar a las parejas. Además es un apasionado de las motos como yo y Lorencista!!! Algo difícil de encontrar, así que ya tengo un aliado cuando empiecen las carreras.
Disfrutaron como niños como se puede ver en las fotos y demostraron el amor que les une.
Una gran pareja de la que me alegro enormemente de poder ser su fotógrafo el día de su boda. Realizar este trabajo con personas como ellos lo hace aún más gratificante.












































